Algunas cuestiones que preocupan al empresariado
Con frecuencia, cuando se habla de gestión de la diversidad
cultural, en muchas empresas, sobre todo en las que cuentan con
plantillas reducidas, se escuchan argumentos que ponen el acento
en las posibles dificultades y problemas que pueden derivarse del
hecho de contar con personal de otras culturas o procedencias,
o que están construidos en base a estereotipos y prejuicios hacia
determinados grupos.
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Efectivamente, puede que a algunos clientes, esto no les guste.
Pero es posible haya otros muchos que lo vean como algo positivo,
incluso habrá algunos para quienes esto resulte algo atractivo.
¿Porqué no preguntárselo?
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Puede que haya algún caso, pero con la religión musulmana
ocurre lo mismo que con otras religiones: hay personas que son
practicantes, otras que no, algunas que practican su religión en
público, otras que sólo lo hacen en privado…
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No hay estudios que demuestren esta creencia. Y en todo caso las
personas que practican el Ramadán, están habituadas a hacerlo sin
que se altere su vida cotidiana. Por otro lado, se puede establecer
una política que permita disfrutar de algunos días libres fuera de los
periodos de vacaciones más habituales.
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El tiempo para la oración puede salir dividiendo el horario de
comida, en periodos más cortos de tiempos.
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De nuevo no se puede generalizar. Muchas personas que han
llegado a nuestro país en busca de trabajo, tienen una titulación
académica. Es probable que estas personas conozcan otras
técnicas, otras herramientas aplicables a la realidad de la empresa.
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La paciencia, la capacidad de observación, el saber esperar son
competencias necesarias para muchas ocupaciones. Es cuestión
de gestionar adecuadamente los recursos humanos y buscar la
mejor persona para el mejor perfil.
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No existe una regla fija que muestre que a mayor diversidad, surjan
más conflictos. En cualquier caso, el conflicto es inherente a las
relaciones humanas fuera y dentro del mercado laboral. Con una
gestión adecuada, un conflicto puede ser la oportunidad para que
un equipo de trabajo crezca y se fortalezca. Y conviene tener en
cuenta que en muchas ocasiones, estos conflictos se reducen
o aminoran si la diversidad también está presente en los niveles
intermedios de la empresa (personas con responsabilidades de
coordinación, supervisión, capataces…).