Conozca otros casos.
Le ofrecemos ejemplos de empresas que han visto en la buena gestión medioambiental una herramienta que proporciona un valor añadido a su imagen.
Gestión medioambiental, una oportunidad de reconocimiento social.
Lo que en un inicio fue una decisión puramente estética acabó siendo una firme apuesta por la gestión medioambiental.
Adela advirtió que su clientela valoraba muy positivamente el uso de papel reciclado en bolsas y tarjetas y decidió dar un paso más en esa dirección, cambiando el papel reciclado por tela, invitando a la reutilización y convirtiendo unas simples bolsas comerciales en bolsos suplementarios que incluyen, además del logotipo de la tienda, el lema “Olvida el plástico. Llévame siempre contigo”.
Gracias a esta respetuosa medida con el medio ambiente, Adela promociona su marca por toda la ciudad y, así como sus clientes esperan el cambio de los estampados y colores de los artículos de su comercio, esperan también el nuevo modelo de bolsa que Adela lanza cada año.

Bueno para el medio ambiente, bueno para tu negocio.
Cuando Vicente Torres abrió su taller de reparación de vehículos industriales, el ayuntamiento dictaba las primeras normas medioambientales. Vicente empezó por implantar las medidas que aumentaban la seguridad en el trabajo (bidones herméticos para productos químicos, dosificación mecánica para las mezclas…) y acabó descubriendo que el comportamiento responsable con el medio ambiente era el más beneficioso para el negocio. En este caso, la instalación de un sencillo sistema de destilación para recuperar disolventes ya usados permitía reutilizar varias veces el mismo producto, ahorrando así en costes y reduciendo a su vez la materia peligrosa, quedando ésta en un pequeño fondo de destilación.
Tras observar los resultados, Vicente decidió extender también el uso de su nuevo “invento” entre sus colegas de profesión mediante un módico alquiler. Un pequeño beneficio para “Taller Torres” y una gran ventaja para el medio ambiente y para nuestro entorno.